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Litoral de los Poetas

Tres de los poetas esenciales de Chile tienen vínculos reales y visitables con este tramo de costa — no una placa ni una leyenda, sino casas que puedes recorrer y una tumba junto a la que puedes pararte, todo a media hora de Algarrobo.

Pablo Neruda

Pablo Neruda

1904–1973

Su casa en Isla Negra, dentro de la comuna de El Quisco, justo al sur de Algarrobo

Nacido Neftalí Ricardo Reyes Basoalto en Parral en 1904, Neruda se convirtió en el poeta más leído de Chile y, en 1971, en Premio Nobel de Literatura. Desde los juveniles "Veinte poemas de amor y una canción desesperada" hasta el monumental "Canto General", su obra sigue siendo la puerta de entrada de casi todo el mundo a la literatura chilena.

Compró el terreno de Isla Negra en 1939 y no dejó de ampliarlo el resto de su vida, dándole forma de barco a la casa —puertas bajas, pasillos angostos, ventanas como ojos de buey— y llenándola con los mascarones de proa, botellas, caracolas y mapas que fue coleccionando en sus viajes. Murió en Santiago el 23 de septiembre de 1973, días después del golpe militar; sus restos, junto a los de su esposa Matilde Urrutia, fueron trasladados a Isla Negra en 1992, tal como él lo había pedido.

La casa funciona como museo a cargo de la Fundación Pablo Neruda, con visitas guiadas por las habitaciones tal como él las dejó —sus colecciones, su escritorio y la tumba que hoy comparte con Matilde en los jardines, mirando al mar. Cierra los lunes; el horario varía según la temporada, así que conviene confirmarlo antes, sobre todo en verano cuando se llena de visitantes.

Foto: Mila windreamer / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Nicanor Parra

Nicanor Parra

1914–2018

Su casa en Las Cruces, donde vivió desde los años ochenta hasta poco antes de morir y eligió ser enterrado

Nacido en San Fabián de Alico en 1914, Parra se formó como físico y matemático antes de convertirse, según sus propias palabras, en "antipoeta" —un poeta contra la poesía. "Poemas y Antipoemas" (1954) cambió el gran tono lírico de sus contemporáneos por un lenguaje llano, humor e ironía, y cambió para siempre lo que podía sonar como poesía en español. Vivió hasta los 103 años, una de las trayectorias más largas de cualquier gran poeta del siglo XX.

Parra compró un terreno en Las Cruces en los años ochenta; primero levantó una casona de madera que llamó "Castillo Negro", destruida por un incendio en 1985, y luego se instaló en la casa vecina, que fue modificando y llenando de escritos en las paredes por el resto de su vida. Murió en enero de 2018 y, por voluntad propia, fue enterrado en el terreno de Las Cruces y no en un cementerio.

Tras resolverse una larga disputa entre sus herederos, la casa de Las Cruces quedó en manos de una fundación encargada de conservarla y abrirla al público, junto con su casa en La Reina, en Santiago. El acceso público se ha ido ampliando desde entonces; conviene confirmar las condiciones de visita antes del viaje, ya que sigue siendo un destino relativamente nuevo para los visitantes.

Foto: Warko / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Vicente Huidobro

Vicente Huidobro

1893–1948

Su tumba en el cerro detrás de la casa de su familia en Cartagena, donde hoy funciona un museo

Nacido en Santiago en 1893, Huidobro fundó el Creacionismo, uno de los primeros movimientos de vanguardia de América Latina, a partir de la idea de que el poeta no debía describir el mundo sino crear uno nuevo sobre la página. Su poema largo "Altazor" (1931) sigue siendo su obra más celebrada y un hito de la vanguardia en lengua española.

La casa de Cartagena había pertenecido a su familia desde su infancia; se instaló allí definitivamente en 1946 y murió ahí en enero de 1948. Cumpliendo su voluntad, sus hijos lo enterraron en el cerro detrás de la casa, mirando al mar. El epitafio que eligieron su hija Manuela y el poeta Eduardo Anguita dice: "Aquí yace el poeta Vicente Huidobro. Abrid la tumba. Al fondo de esta tumba se ve el mar."

La Casa Museo Vicente Huidobro, a cargo de la Fundación Vicente Huidobro, abrió en 2013 en la casa donde el poeta pasó sus últimos años, con salas que recorren su vida y su obra. Un sendero señalizado sube desde la casa hasta la tumba. El museo suele cerrar los lunes y abrir el resto de la semana.

Foto: Rodrigo Fernández / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Una ruta de un día

Estas tres paradas están a solo minutos entre sí por la costanera al sur de Algarrobo, así que funcionan bien como una sola salida de un día en vez de tres viajes separados. Ve primero hacia el sur, a Isla Negra, dentro de El Quisco, para conocer la casa museo de Neruda —la más cercana de las tres—. Sigue hacia el sur pasando por El Tabo hasta Las Cruces, para ver la casa de Nicanor Parra. Termina en Cartagena, la parada más al sur y la más lejana, para visitar la casa museo y la tumba de Huidobro. Todo el recorrido se mantiene dentro del mismo rango de 20 a 35 minutos que el resto de este tramo de costa, así que invertir el orden funciona igual de bien si prefieres terminar el día más cerca de casa.